lunes, 13 de febrero de 2012

domingo, 12 de febrero de 2012

Sentir el corazón entre los brazos


Me quedé observándola. No sabía si llorar de felicidad o reírme por los nervios. La tenía en mis brazos. Una lágrima rodó suavemente por mi mejilla. La volví a mirar pero esta vez con más detalle. En ese momento cuestioné mi capacidad como persona. Preguntas invadieron mi mente. - ¿De verdad soy la persona que una vez soñé ser? ¿Cómo seré con ella? ¿Acaso me admirará algún día?-. Todo pasa tan rápido y ahí, en ese instante, me doy cuenta que la vida es tan corta que parpadeas y pasan años. El pasar del tiempo nos hizo reír, nos hizo llorar, nos hizo ser mejores personas… o peores. También me dio muchas lecciones. Ese es el momento en el que te das cuenta de que vas a crear nuevos recuerdos, nuevas expectativas, nuevos sentimientos y que nadie podrá detenerlo. Me quedé observándola y esta vez pensé cómo la haría feliz. Una caricia, un beso, un abrazo. – Solo necesita cariño – escuché, y sentí cómo mi corazón latía. 

Como en las películas empezó a sonar música de fondo. Era suave y transmitía mucha tranquilidad. Tenía cerrados los ojos y descubrí que es perfecta. No encontraba palabras para decir todo lo que pensaba. Solo quedábamos ella y yo internadas en otro mundo, de sueños y de fantasía. Y la seguía viendo. Me preocupé por el dolor que algún día sufriría, por el maltrato que le causaría otra persona, por la decepción que quedaría en su cara. – El mundo no es un lugar seguro para Camila – dije en voz alta mientras mi cara expresaba tristeza. A lo que mi madre respondió: - se sentirá segura contigo ya vas a ver. La tengo que proteger, era lógico, pero cómo. Volví a cuestionarme pero hay que aprender que la vida está llena de momentos perfectos, de miedo, de tristezas, de felicidad, de tantas cosas que nos enseñan cada día a vivir.

Ella simplemente es mi perfecta creación. Sentí su corazón entre mis brazos y sabía que la iba a amar siempre. Es ese amor de madre que no es falso, que no miente, que no necesita mentir. Es ese amor que supera los límites y ¿qué límites son los que necesita ese amor? Ahora pienso y pienso, y me pregunto ¿cuántas veces sentí ese corazón entre mis brazos?

Rebecca González

sábado, 11 de febrero de 2012

PRIORIZAR EL AMOR





  
A propósito del día de los enamorados que se acerca, y que ahora también llaman el día del amor y la amistad para hacerlo aún más comercial. Me doy cuenta que sólo se le da importancia a la parte material del asunto: el hecho de dar  y recibir regalos para demostrar cuánto quiero y cuánto me quieren, cuando lo que se debe priorizar es el afecto. Pienso que si diéramos al amor el primer lugar en nuestras vidas éste sería un mundo mejor. Lo que necesitamos dar y recibir no son regalos sino palabras y gestos que expresen lo que sentimos por nuestras parejas, familiares y amigos. No creo que los regalos estén mal en sí, sólo digo que no son lo más importante. Muchas veces una palabra de aliento, un abrazo o una palmadita en el hombro, nos hacen sentir más satisfechos y apreciados que los obsequios; lo que necesitamos es calor humano y saber que tenemos a alguien que nos quiere.

Así que si el presupuesto no te alcanza esta quincena para comprar obsequios, no te preocupes… Haz llamadas telefónicas para decirle a alguien cuánto lo quieres; regala un abrazo al amigo(a) que siempre está a tu lado; escribe una carta expresando tus sentimientos, se creativo hay muchas formas de expresar sentimientos. Tampoco esperes el día de las madres paro decirle a tu mamá cuanto la amas, estoy segura que apreciará más una palabra y un abrazo sincero que el más grande de los obsequios. Al final, cuando partimos de este mundo, lo único que nos queda es el amor que dimos y recibimos, y cuando tengas ganas de regalar hazlo sin importar la fecha. Vivimos esperando ocasiones especiales para todo, cuando cada día es una ocasión especial, un milagro de  Dios. No esperes más, vive y ama hoy.

Mayte Zavarce

jueves, 9 de febrero de 2012

Medianoche En París


Título Original: Midnight in Paris
Director: Woody Allen
Reparto: Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Michael Sheen, Cathy Bates, Corey Stoll, Tom Hiddleston.
Año: 2011, Sony Classics
Género: Comedia Romántica

Un escritor es transportado al París de los años ’20, donde conoce a los escritores y artistas que tanto admira.

            Gil (Owen Wilson) es un joven guionista con grandes ambiciones el cual está probando suerte como futuro escritor y que se encuentra próximo a contraer matrimonio con su novia Inés (Rachel McAdams). Ambos emprenden una visita vacacional junto a los padres de su prometida a Paris. Gil es un enamorado de la magnífica ciudad, de su historia y cultura; pero más que nada, de los años de entreguerras, conocida por ser el centro cultural de escritores y artistas que él profundamente admira. Por otra parte, Inés y sus padres son indiferentes frente a las aspiraciones y sueños del joven guionista. Una noche Gil, cansado de la apatía que siente su prometida hacia él y sus aspiraciones,  decide caminar por su cuenta. En busca de retornar a su hotel, ebrio y desorientado se pierde por las calles de la ciudad que tanto ama  y, en punto de la medianoche, es trasladado en un automóvil al antiguo París de los años `20, a una reunión donde conoce a los personajes por los cuales siempre ha sentido admiración, entre otros F. Scott Fitzgerald, Ernest Heminghway, Pablo Picasso y Gertrude Stein, Salvador Dalí. Allí también conoce a Adriana (Marion Cotillard), una hermosa francesa, que al igual que él siente una nostalgia por una época más antigua del Paris y, de la cual se enamora, cayendo en dudas acerca de su compromiso con Inés.

En una atractiva y amena perspectiva el Guionista y Director Woody Allen nos ofrece una producción con un maravilloso recorrido por París. Con una grandiosa fotografía que  ilustra en su esplendor la grata belleza de esta ciudad. Al mismo tiempo, imponiendo su ingenio y creatividad, nos maravilla en este largometraje ligero con una pizca de comedia que en sus 94 minutos nos admira, nos entretiene y nos asombra. Pero más que nada, nos enseña cómo la verdadera felicidad debe ser guiada por nuestros sueños, aspiraciones y metas; cómo debemos vivir los momentos aquí y ahora, sin esas nostalgias fantasiosas y estériles. Los personajes de la época, perfilados sucintamente en características únicas y extravagantes nos exponen una ola de divertidos y desenfrenados acontecimientos que divierte y atrae en, sin lugar a dudas, una ingeniosa producción de primera mano del Fascinante y feraz Director Allen.

Nestor Escobar